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10 consejos para reducir el consumo energético

22 Jun 2020

La construcción de edificios de bajo consumo energético y costes limitados de gestión se consigue a partir de un buen diseño.

La correcta orientación, forma compacta y una cubierta bien aislada e impermeable son los primeros aspectos que se deben considerar a la hora de incrementar la eficiencia energética de un edificio.

Conoce las principales medidas que se pueden tomar para reducir los gastos y los costos de mantenimiento, incluso durante la fase de recalificación energética de un edificio existente.

 

1. Cubierta en el edificio

el primer elemento sobre el que se ha de construir la eficiencia energética de una edificación es en la cubierta del edificio. El consumo de energía en los hogares se debe, en gran medida, a los sistemas de calefacción y refrigeración, por lo que el aislamiento térmico es una intervención que por sí sola ahorra energía.

El aislamiento de la cubierta es el más eficaz, puesto que es la parte de un edificio sobre la que más incide la radiación solar y a la que más afectan las fugas de calor, dado que el aire caliente tiende a ascender.

 

2. Impermeabilización de la cubierta

Para disponer de un edificio de bajo consumo energético, es necesario realizar controles e intervenir ante cualquier posible filtración de aire.

Las fugas de aire generan pérdidas de energía, reducen el confort interno debido a las corrientes de aire percibidas y deterioran el aislamiento acústico. La hermeticidad es un indicador que mide la estanqueidad de la envolvente del edificio y es una condición fundamental para la eficiencia energética

 

3. Cerramientos.

El diseño de los cerramientos acristalados en un edificio de bajo consumo energético es una fase delicada, en la cual es preciso mantener un equilibrio entre la necesidad de recibir radiación solar para reducir el uso de la calefacción durante los meses fríos, y la necesidad de evitar el sobrecalentamiento de las estancias durante los meses de verano. la instalación incorrecta de cerramientos puede crear puentes térmicos en la unión con los muros, con las consiguientes pérdidas de energía.

 

4. Protección solar.

La protección solar desempeña un papel importante ya que evita el sobrecalentamiento cuando la radiación solar es muy fuerte, pero no impide la entrada de luz solar en invierno.

Para ello, deben oscurecer las ventanas cuando hace demasiado sol y reflejar la luz solar cuando haya menos, mejorando de este modo la iluminación natural en los interiores sin deslumbrar. Su eficacia depende del tipo, ubicación y adaptabilidad a las diferentes condiciones de luminosidad.

Para evitar el sobrecalentamiento, es preferible elegir un sistema de protección solar externo.

Existen en el mercado soluciones fijas o móviles, que responden a una amplia gama de criterios estéticos y funcionales.

 

5. Ventilación controlada.

La ventilación controlada es un sistema que consume energía primaria, pero ofrece dos ventajas que se deben considerar para la eficiencia energética de los edificios.

La primera es que el intercambio de aire se gestiona con precisión y se calibra según las necesidades reales. Asimismo, el aire entrante se limpia de cualquier contaminante a través de filtros especiales.

La segunda es que los sistemas de ventilación mecánica controlada también permiten recuperar la temperatura del aire de salida cuando se combinan con un intercambiador.

 

6. Intercambiadores de calor

Los sistemas de ventilación mecánica controlada pueden conectarse a intercambiadores de calor. Este elemento asegura la recuperación del calor del aire saliente, que se transfiere al aire fresco que entra en invierno y eleva la temperatura. 

En verano, por el contrario, el intercambiador de calor enfría el aire caliente entrante, reduciendo la oscilación entre las temperaturas interior y exterior.

La expulsión del aire de salida al exterior implica un consumo de energía, que se amortiza con un buen resultado en términos de recuperación.

 

7. Sistema de calefacción natural

El calor necesario para lograr el confort en el hogar, incluso durante la estación fría, se puede producir utilizando una caldera, una bomba de calor o un colector solar. No obstante, existen otros tipos de sistemas que todavía no son muy utilizados y que tienen ventajas.

La energía geotérmica, por ejemplo, es una fuente renovable que utiliza la temperatura de la corteza terrestre para climatizar los edificios.

El suelo se convierte en el depósito térmico al que se recurre para subir o bajar la temperatura en el interior de las construcciones.

Esto es posible porque, durante el periodo invernal, el suelo, que tiene una temperatura constante más alta que la del aire exterior, transfiere calor al sistema de calefacción equipado con una bomba, que entonces tendrá que trabajar a un ritmo menor para calentar las estancias interiores.

 

8. Sol, agua caliente sanitaria y calefacción

La energía solar térmica todavía no se tiene en cuenta para calentar las habitaciones y el porcentaje de uso para calentar el agua sanitaria también es muy bajo.

Sin embargo, es la fuente con el menor impacto medioambiental. Los paneles solares son la tecnología más sencilla y económica para producir agua caliente sanitaria y contribuir a la calefacción, reduciendo significativamente el consumo energético.

El calor solar también se puede integrar en los sistemas de calefacción de los edificios y resulta muy eficaz gracias a la difusión de sistemas de baja temperatura

Otro posible uso de la energía solar térmica es en el sistema de refrigeración. La refrigeración solar combina paneles solares térmicos con una máquina de refrigeración, lo que permite aprovechar la coincidencia entre la máxima radiación solar y el repunte de la necesidad de refrigeración.

 

9. Electricidad y paneles fotovoltaicos

Incluso cuando un edificio es eficiente, puede resultar necesario integrar diferentes fuentes de energía.

Los sistemas fotovoltaicos generan corriente continua que, tras ser transformada en corriente alterna por un inversor, está disponible para su uso e intercambio. El sistema fotovoltaico consume una pequeña cantidad de energía primaria para funcionar, la cual se compensa ampliamente con la energía generada.

 

10. Domótica

La domótica es automatizar las funciones de un edificio y hacer un uso más eficiente de los sistemas instalados, a la vez que mejora el confort de quienes viven en ellos.

Integra las tecnologías de la información y la telemática para controlar las condiciones ambientales externas y las diferentes modalidades de uso de las estancias, consiguiendo una reducción significativa de los costes.

El sistema domótico puede mantener las condiciones más optimas controlando y automatizando en el funcionamiento de sistemas de humedad, protección solar, fotovoltaicos y sistemas de calefacción o refrigeración.

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